Revista Clínica Española Revista Clínica Española
Rev Clin Esp 2011;211:458-63 - Vol. 211 Núm.9 DOI: 10.1016/j.rce.2011.04.001
Actualización clínica
Encefalopatía de Wernicke en el paciente alcohólico
Wernicke encephalopathy in alcoholic patients
A.J. Chamorro Fernándeza,c, M. Marcos Martínb,c, F.J. Laso Guzmánb,c,??,
a Servicio de Medicina Interna, Complejo Hospitalario de Ourense, Ourense, España
b Servicio de Medicina Interna II, Hospital Universitario de Salamanca, Salamanca, España
c Grupo de Alcohol y Alcoholismo de la Sociedad Española de Medicina Interna
Recibido 06 marzo 2011, Aceptado 11 abril 2011
Resumen

Varón de 67 años que es trasladado por su familia al hospital por presentar un cuadro de siete días de evolución consistente en: somnolencia continua, bradipsiquia e inestabilidad en la marcha. El paciente vivía solo y entre sus antecedentes personales destacaba un consumo de alcohol superior a 100-120g/día con una dieta escasa en calidad y cantidad. En la exploración general se apreciaban estigmas de hepatopatía crónica, incluyendo telangiectasias y eritema palmar bilateral. Desde el punto de vista neurológico presentaba hiporreflexia en extremidades inferiores, temblor cerebeloso de predominio derecho, dismetría bilateral en prueba talón rodilla y ataxia de la marcha. Con los datos aportados se realizó el diagnóstico al ingreso de encefalopatía de Wernicke. ¿Cómo debe ser evaluado y tratado este paciente?

Abstract

A 67-year old male was brought to the hospital by his family because he had been suffering from somnolence, bradypsychia and gait disturbance for one week. He lived alone, reported an ethanol intake higher than 100-120g/day. His diet was limited in quality and amount. The physical examination showed stigmata of chronic liver disease. The neurological exam revealed right-side cerebellar tremor, bilateral dysmetria and gait ataxia as well as hyporeflexia in the lower limbs. He was diagnosed of Wernicke encephalopathy. How should this patient be evaluated and treated?

Palabras clave
Encefalopatía de Wernicke, Alcoholismo, Déficit de tiamina
Keywords
Wernicke encephalopathy, Alcoholism, Thiamine deficiency
El problema clínico

La encefalopatía de Wernicke (EW) es una patología neuropsiquiátrica aguda o subaguda debida al déficit de tiamina o vitamina B1. Recibe su nombre de Carl Wernicke, que describió por primera vez en 1881 una encefalopatía aguda caracterizada por confusión mental, oftalmoplejía y ataxia de la marcha1. La EW se ha descrito, además de en sujetos con alcoholismo, en enfermedades tan dispares como la anorexia nerviosa, la diálisis peritoneal, neoplasias diseminadas, la hiperemesis gravídica o en pacientes intervenidos de cirugía gastrointestinal2. En cualquier caso, la EW continúa presentándose principalmente en pacientes con consumo excesivo de etanol.

La prevalencia real de esta enfermedad está probablemente infraestimada, ya que diferentes estudios han observado una prevalencia de lesiones típicas de EW entre el 0,8 y el 2,8% de las autopsias realizadas en la población general3,4. La aparición de estas mismas lesiones características de la EW se han descrito en el 12,5% de las autopsias de pacientes alcohólicos5 y se ha comprobado la presencia de lesiones características de esta enfermedad entre un 29 y un 59% de pacientes que habían fallecido precisamente por causas relacionadas con el alcohol6,7. En cuanto a la distribución por género, la prevalencia de la EW en varones prácticamente duplica la de las mujeres8. Dada la mayor proporción de alcohólicos varones en la población general, algunos autores han sugerido que el sexo femenino puede ser más susceptible al desarrollo de EW, aunque son necesarios más estudios para confirmar esta observación7,9.

Desde un punto de vista fisiopatológico, la tiamina actúa como cofactor de diferentes enzimas, como la transcetolasa, la alfa-cetoglutarato deshidrogenasa o la piruvato deshidrogenasa; todas ellas claves en el metabolismo energético9. Por tanto, es necesaria en diferentes vías del metabolismo hidrocarbonado, lipídico o proteico, como la producción de la vaina de mielina o la síntesis de neurotransmisores10. Se encuentra en grandes cantidades en alimentos como la levadura, legumbres, carne de cerdo, arroz y cereales, y se absorbe en el duodeno por un proceso activo11. El déficit de tiamina en alcohólicos se debe a una dieta inadecuada, junto a la combinación de diversos factores. Así, en modelos animales de consumo excesivo de alcohol se ha observado una disminución de la actividad del transportador activo de tiamina intestinal12, lo que determina una reducción de la absorción gastrointestinal de dicha vitamina. Además, en pacientes alcohólicos se ha descrito una disminución del depósito hepático de tiamina, fundamentalmente en aquellos con disfunción hepática13, y una alteración en su utilización, que parece deberse al déficit de magnesio también habitual en alcohólicos12,14. Desde un punto de vista celular, la reducción de la actividad de la alfa-cetoglutarato deshidrogenasa es la alteración bioquímica más precoz. Este hecho determina una proliferación de la microglía, pero sin muerte neuronal15. En cambio, el descenso de la actividad enzimática transcetolasa y piruvato deshidrogenasa ocasionan una menor utilización de la glucosa, con el consecuente defecto del metabolismo energético celular y aparición de estrés oxidativo, que determina finalmente necrosis neuronal y aparición de lesiones estructurales irreversibles en las áreas características del cerebro16.

Las alteraciones anteriormente descritas se traducen en hallazgos anatomopatológicos consistentes en congestión vascular, proliferación de la microglía y hemorragias petequiales. Aunque las lesiones suelen variar dependiendo del estadio y de la gravedad de la EW, existen cambios histopatológicos típicos que afectan a áreas específicas del cerebro17. En casos crónicos son más características la desmielinización y la gliosis con relativa preservación neuronal. La atrofia de los cuerpos mamilares está presente hasta en el 80% de los casos de EW crónico, aunque lo más característico es la distribución simétrica de las lesiones en diferentes localizaciones del sistema nervioso central9.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de la EW es eminentemente clínico, basado en la tríada clásica de ataxia, alteraciones oculares y cuadro confusional. La ataxia afecta predominantemente a la marcha y a la estabilidad; y es probable que se deba a una combinación de polineuropatía, afectación cerebelosa y disfunción vestibular. Las alteraciones oculares consisten principalmente en nistagmus, paresia del IV par craneal y paresia de la mirada conjugada. Suelen presentarse más a menudo combinadas que aisladas. En cuanto al cuadro confusional o encefalopático, suele destacar una profunda desorientación, con marcada indiferencia e inatención18. Estos síntomas se pueden presentar de forma más o menos simultánea, y es característico que la ataxia pueda preceder al resto de síntomas en pocos días o semanas9.

Muchos enfermos con EW no son diagnosticados clínicamente; en algunos estudios sólo lo fue una quinta parte de los pacientes7. Por este motivo, Caine et al19 desarrollaron nuevos criterios para mejorar la identificación de la EW en alcohólicos crónicos (tabla 1)19. La reproducibilidad y validez de estos criterios fueron comprobadas en 106 autopsias de pacientes alcohólicos, y se demostró que mientras la tríada clásica presentaba una sensibilidad de sólo el 23%, ésta llegaba hasta el 85% cuando se utilizaban los nuevos criterios de Caine et al2. Esta nueva forma de abordaje diagnóstico ha sido empleada cada vez con más frecuencia por diferentes autores20,21, y por ello ha sido incluida recientemente dentro de los criterios diagnósticos recomendados para identificar la EW, no sólo en el paciente alcohólico, sino también en individuos no alcohólicos (nivel de evidencia B, eficacia probable)2.

Tabla 1.

Diagnóstico clínico de la encefalopatía de Wernickea

Dieta deficitaria 
Anormalidades oculares 
Disfunción cerebelosa 
Alteración del estado mental o leves trastornos de la memoria 

Fuente: Caine D, et al19.

a

Se considera que es necesaria la presencia de dos o más criterios para el diagnóstico de encefalopatía de Wernicke.

Además de las manifestaciones neurológicas descritas, existen otras derivadas de la afectación nerviosa (tabla 2) o de otros órganos, entre las que podemos destacar las que afectan al sistema cardiocirculatorio. Así, la miocardiopatía beribérica es más frecuente en grandes bebedores de cerveza y se presenta como un cuadro de insuficiencia cardíaca con gasto cardíaco elevado y de origen no filiado15,22. Merece la pena mencionar también al shoshin beriberi (del japonés sho, agudo, y shin, corazón) también en relación con el déficit de tiamina: se trata de una insuficiencia cardíaca de aparición brusca y rápida evolución hacia un shock cardiogénico. De forma característica, en el shoshin beriberi cursa con una acidosis metabólica importante, no sólo debida al colapso circulatorio sino también al bloqueo del ciclo de Krebs, como consecuencia de un déficit de tiamina22.

Tabla 2.

Manifestaciones clínicas neurológicas de la encefalopatía de Wernicke y su correlación anatómicaa

Síntomas y signos  Localización de las lesiones 
Frecuentes al inicio   
Anomalías oculares  Mesencéfalo y núcleos del III y VI pares craneales 
Deterioro del nivel y/o contenido de la conciencia  Tálamo o tubérculos mamilares 
Ataxia e inestabilidad  Vermis cerebeloso o vestíbulo 
Infrecuentes al inicio   
Estupor  Tálamo 
Hipotermia  Regiones posteriores del hipotálamo 
Crisis convulsivas  Excesiva actividad glutamatérgica 
Hipoacusia  Tálamo 
Fases tardías   
Hipertermia  Regiones anteriores del hipotálamo 
Aumento del tono muscular y paresia espástica  Vía piramidal y córtex motor 
Discinesias coreicas  Áreas mesopontinas 
Coma  Tálamo o tubérculos mamilares 
a

Modificada de Sechi G, et al15.

Pruebas complementarias

No hay pruebas de laboratorio útiles para el diagnóstico de la EW. Para examinar si existe una deficiencia de tiamina se puede valorar la actividad de la enzima transcetolasa en los hematíes o las concentraciones de tiamina en sangre periférica. Sin embargo, estas determinaciones se encuentran limitadas por sus dificultades técnicas y por no haberse precisado su sensibilidad y especificidad15. Habitualmente no están disponibles de forma urgente para guiar las decisiones clínicas2.

Estudios de imagen

Respecto a las pruebas de imagen cerebral, la tomografía craneal no es útil para apoyar el diagnóstico de EW, pero sí permite ayudar en el diagnóstico diferencial con otras patologías neurológicas en situaciones de urgencia. Actualmente, se considera a la resonancia magnética (RM) como la prueba complementaria más útil para confirmar el diagnóstico de EW, con una sensibilidad del 53% y una especificidad del 93%, lo que permite confirmar con un alto grado de seguridad la presencia de esta enfermedad aunque su normalidad no permita descartarla23,24. La RM permite detectar lesiones periventriculares y diencefálicas en su fase aguda, sobre todo afectando a áreas simétricas, con incremento de la señal en T2 y descenso en T125 (fig. 1). Estas alteraciones en T2 pueden desaparecer en tan solo las primeras 48 horas tras la administración de tiamina, y es en esta fase precoz cuando se puede encontrar el edema citotóxico reversible que está considerado como la lesión más característica de la EW2. La atrofia de los tubérculos mamilares es una anomalía bastante específica en pacientes con lesiones crónicas de EW, y puede comenzar a detectarse dentro de la primera semana del inicio de la enfermedad. Por tanto, la RM cerebral debería ser usada para apoyar el diagnóstico de la EW aguda y también podría ser útil en el seguimiento de estos pacientes (nivel de evidencia B, eficacia probable)2. En cualquier caso, es importante destacar que, ante la sospecha clínica de EW no se debe demorar el inicio de tratamiento por el hecho de no disponer aún de una prueba de imagen.

Figura 1.
(0.38MB).

Resonancia magnética cerebral de un paciente con encefalopatía de Wernicke. Sobre corte coronal en región frontal potenciado en FLAIR (Fluid attenuation inversion recovery), se aprecian hiperintensidades periventriculares simétricas y en fornix.

Diagnóstico diferencial en lo referente con las patologías propias o estrechamente relacionadas con el alcoholismo crónico, destacan (tabla 3):

Tabla 3.

Diagnóstico diferencial de las alteraciones neurológicas producidas por el alcoholismoa

  Encefalopatía de Wernicke  Degeneración cerebelosa alcohólica  Mielinolisis central pontina  Enfermedad de Machiafava-Bignami  Abstinencia alcohólica  Encefalopatía hepática  Intoxicación alcohólica aguda patológica 
Forma de comienzo  Aguda/subaguda  Subaguda/crónica  Aguda  Variable  Aguda  Variable  Aguda 
Nivel de conciencia  Disminuido ++  Conservado  Conservado  Conservado  Conservado  Disminuido +++  Conservado 
Contenido de la conciencia  Alterado ++  Conservado  Conservado  Alterado++  Alterado +++  Alterado ++  Alterado ++ 
Ansiedad  Infrecuente  Infrecuente  Infrecuente  No  Sí  Infrecuente  Sí 
Delirio  Infrecuente  Infrecuente  Infrecuente  No  Sí (zoopsias, delirium tremens en tardío)  Infrecuente  Sí 
Temblor  No  De acción  No  No  Postural (lo más común y precoz)  Flapping tremor  Postural 
Taquicardia  Sí  No  No  No  Intensa  No  Si 
Otros datos  Alteraciones de la motilidad ocular, ataxia y nistagmo  Ataxia, dismetría y disartria  Tetraparesia progresiva, parálisis pseudobulbar  Demencia, espasticidad, disartria e inestabilidad  Náuseas, vómitos, convulsiones «Rum fits»  Piramidalismo  Tras ingesta. Aliento enólico. Amnesia lacunar 
a

Modificada de Laso Guzmán FJ, et al22.

Degeneración cerebelosa alcohólica: algunos alcohólicos desarrollan un síndrome cerebeloso crónico relacionado con la degeneración de las células de Purkinje en el córtex cerebeloso. Típicamente ocurre después de 10 o más años de consumo excesivo de alcohol y la causa parece ser una combinación de déficit nutricional y neurotoxicidad por el alcohol26. Casi todos los pacientes presentan alteraciones de la marcha como primera manifestación. El diagnóstico se realiza mediante la historia clínica y las pruebas de imagen, y se puede apreciar atrofia cortical cerebelosa.

Mielinólisis central pontina: enfermedad desmielinizante debida a una alteración hidroelectrolítica y no al alcoholismo crónico, si bien muchos casos han sido descritos en sujetos alcohólicos. El factor clave en su patogenia es la rápida corrección de una hipo o hipernatremia27 y su manifestación más característica es el denominado «síndrome de cautiverio». Se diagnostica mediante una RM que muestra lesiones protuberanciales hiperintensas en T2 e hipointensas en T127.

Enfermedad de Marchiafava-Bignami: consiste en una desmielinización o necrosis del cuerpo calloso, de causa desconocida y predominantemente se da en alcohólicos28. Clínicamente cursa con el llamado «síndrome de desconexión interhemisférica». En las pruebas de neuroimagen se aprecian lesiones en áreas del cuerpo calloso.

Síndrome de abstinencia alcohólica: es un conjunto de signos y síntomas que aparecen tras el cese de la ingesta continuada de etanol. La mayoría de los estudios diferencian entre síndrome de abstinencia alcohólica precoz y tardío, que habitualmente se correlacionan con los conceptos de menor y mayor, en atención a la gravedad de los síntomas26. Así, el síndrome precoz o menor de abstinencia hace referencia a los síntomas que se manifiestan en las primeras 24-48 horas después del cese de la ingesta alcohólica. En un pequeño porcentaje de pacientes, el cuadro clínico puede evolucionar después de las primeras 48 horas hacia formas más graves caracterizadas por la presencia de alteración de la conciencia y delirio, habitualmente acompañado de un mayor grado de hiperactividad autonómica, en lo que se reconoce como síndrome tardío o mayor de deprivación (delirium tremens)14.

Intoxicación alcohólica aguda patológica: es una reacción idiosincrásica al etanol que se desarrolla incluso con ingesta escasa o moderada de alcohol. El diagnóstico debería ser de exclusión, una vez descartadas otras patologías como el traumatismo craneal, hipoxia, hipotermia, encefalopatía hepática e hipoglucemia22.

Tratamiento y profilaxis

Si bien es obvio que el tratamiento de la EW debe ser la reposición de tiamina lo antes posible, esta evidencia no procede de ensayos clínicos controlados debido a la dificultad para realizarlos. De igual forma, no hay datos que concluyan cuál es la dosis más adecuada, la vía o el tiempo de administración. También se desconoce si otro tipo de tratamientos podría ser útil. Con los datos disponibles, la Federación Europea de Sociedades de Neurología recomienda con un nivel de evidencia C (eficacia posible), la administración de 200mg de tiamina (diluida en 100ml de suero fisiológico), tres veces al día2. Por otra parte, existe también acuerdo acerca de la conveniencia de instaurar una dieta normal lo antes posible. A favor de la administración intravenosa de tiamina, cabe destacar que este fármaco ha mostrado un buen perfil de seguridad, independientemente de la vía de administración29. El tratamiento debería mantenerse hasta la estabilización clínica2 y las deficiencias de otras vitaminas o electrolitos como el magnesio, deberían ser también corregidas15.

En cuanto a la profilaxis, se recomienda la utilización de tiamina en situaciones de riesgo como son los pacientes alcohólicos, anorexia, pacientes oncológicos o sometidos a cirugía bariátrica, a dosis de 200mg por vía parenteral, en especial antes de la administración de suero glucosado.

Áreas de incertidumbre

Con respecto al diagnóstico, el principal problema que se plantea en la EW es el diagnóstico precoz. Los criterios clínicos de Caine et al poseen una alta sensibilidad (85%)2, pero son poco específicos, por lo que la presencia de los mismos puede no ser suficiente para establecer el diagnóstico, particularmente en pacientes que no están incluidos en los grupos con un elevado riesgo de padecer esta patología. Por otro lado, no existen en todos los centros pruebas de laboratorio que permitan establecer el diagnóstico de forma definitiva. El hecho de que las lesiones cerebrales puedan revertir rápidamente si se administra tiamina, disminuye la sensibilidad de la RM. Por tanto, salvo que se desarrollen nuevas pruebas o criterios diagnósticos, debemos asumir que el diagnóstico de EW debe realizarse de forma presuntiva en la mayoría de los casos y que la imposibilidad de confirmarlo no debe evitar comenzar el tratamiento adecuado.

En lo referente a la profilaxis y tratamiento, el único tratamiento que se puede recomendar en este momento es la reposición de tiamina, aunque no exista evidencia procedente de ensayos clínicos controlados. Los datos disponibles apuntan a su uso intravenoso, dada la seguridad y eficacia de esta vía, pero no existe evidencia clara respecto a la dosis o el tiempo de administración. Además de la reposición de tiamina, sería de máximo interés desarrollar terapias que pudieran revertir o modificar la evolución de la enfermedad.

Guías clínicas

En el año 2010 la Federación Europea de Sociedades de Neurología publicó una guía clínica en la que se recogen las principales recomendaciones para el manejo de la EW2. La revisión sistemática realizada mostró que la evidencia científica existente es escasa en casi todos los aspectos de esta enfermedad. Las recomendaciones indicadas en esta actualización son, en gran medida, consistentes con esta guía clínica.

Conclusiones

En el paciente descrito, la anamnesis y exploración neurológica completa permitieron sospechar una EW pese a la presentación clínica relativamente inespecífica. En este caso, el alcoholismo crónico y la presencia de 3 de los 4 criterios clínicos de Caine et al19 permite realizar un diagnóstico de sospecha e iniciar el tratamiento. El diagnóstico de esta enfermedad, como se ha remarcado, sigue siendo clínico, apoyado en la RM y, en los casos favorables, la rápida respuesta a la tiamina intravenosa. Debido a la seguridad de este tratamiento, no podemos por menos de incidir en la recomendación de administrar tiamina cuanto haya datos sugerentes, aunque no dispongamos de un diagnóstico inequívoco.

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