Post-pulmonary embolism syndrome (PPES) describes the spectrum of long-term sequelae following acute pulmonary embolism (PE), including persistent dyspnea, exercise intolerance, and psychological impairment, often in the absence of pulmonary hypertension (PH) or right ventricular (RV) abnormalities. Persistent RV dysfunction occurs in up to 18% of patients beyond three months and is associated with recurrent venous thromboembolism (VTE) and PE-related mortality. The FOCUS study introduced the concept of post-PE impairment (PPI), defined by a combination of echocardiographic RV dysfunction and clinical or functional deterioration, which predicted higher mortality, rehospitalization rates, and impaired quality of life. Chronic thromboembolic disease (CTED) refers to symptomatic patients with residual perfusion defects but without PH. In contrast, chronic thromboembolic pulmonary hypertension (CTEPH) is defined by pre-capillary PH in the presence of residual obstruction, with a cumulative incidence of 0.5–4% within two years. Prognosis in CTEPH is driven primarily by RV dysfunction, but advances in multimodal therapies—surgical, interventional, and pharmacological—have improved survival, underscoring the importance of early recognition and systematic follow-up.
El síndrome post-embolia pulmonar describe el espectro de secuelas a largo plazo tras una embolia pulmonar (EP) aguda, que incluye disnea persistente, intolerancia al ejercicio y deterioro psicológico, a menudo en ausencia de hipertensión pulmonar (HP) o de alteraciones del ventrículo derecho (VD). La disfunción persistente del VD ocurre en hasta el 18% de los pacientes más allá de los tres meses y se asocia con recurrencia de tromboembolismo venoso y mortalidad relacionada con la EP. El estudio FOCUS introdujo el concepto de deterioro funcional post-EP, definido por la combinación de disfunción ecocardiográfica del VD y deterioro clínico o funcional, que predijo una mayor mortalidad, mayores tasas de rehospitalización y un empeoramiento de la calidad de vida. La enfermedad pulmonar tromboembólica crónica se refiere a pacientes sintomáticos con defectos residuales de perfusión pero sin HP. En contraste, la hipertensión pulmonar tromboembólica crónica (HPTEC) se define por HP precapilar en presencia de obstrucción residual, con una incidencia acumulada del 0,5–4% a los dos años. El pronóstico en la HPTEC está determinado principalmente por la disfunción del VD, pero los avances en terapias multimodales —quirúrgicas, intervencionistas y farmacológicas— han mejorado la supervivencia, lo que subraya la importancia del reconocimiento precoz y del seguimiento sistemático.
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